Con los años, el cuerpo puede entrar en un estado de inflamación silenciosa y sostenida, conocido como inflammaging. Aunque no siempre se percibe, puede influir en el equilibrio metabólico, inmune y celular.
Abordarlo es clave para una longevidad más funcional, porque ayuda a que el organismo mantenga una respuesta más regulada, eficiente y menos desgastante.